“En mi juventud le di la espalda a Dios”, dice Franklin Graham

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Franklin Graham, hijo del fallecido Billy Graham, es el presidente de la organización humanitaria Samaritan’s Purse y hoy cuenta con un altísimo reconocimiento de su amor a Dios y su importante trabajo internacional en expandir el Reino de Dios, sin embargo, no siempre fue así; en su juventud experimentó fuertes luchas por seguir a Jesús.

En reciente entrevista con Charlotte Pence Bond, presentadora del podcast “Doubting it” (Dudándolo), Franklin Graham compartió algunas de sus experiencias juveniles y el proceso en el que se fue acercando a Dios.

En la entrevista Franklin comentó que nació y creció en una familia cristiana, iba a la iglesia, iba a la escuela dominical, en casa tenían devocionales en la mañana y en la noche, pero sucede que “no solo porque creces en un hogar cristiano eres cristiano”.

Comentó que en lugar de poner la fe en el centro de su vida, buscó servirse a sí mismo. “Simplemente no quería que Dios dirigiera mi vida, quería dirigir mi propia vida, quería divertirme. Fui a la iglesia porque eso se esperaba de mí, pero a medida que fui creciendo en mi adolescencia, estaba más interesado en complacerme a mí mismo. Simplemente le di la espalda a Dios y traté de servirme a mí mismo”.

Pero cuanto más buscaba colocarse a sí mismo en el centro, más infeliz se volvía. Finalmente, Graham se recuperó, tuvo un poderoso momento de reflexión y se puso en camino para seguir los increíbles pasos de su padre: “Una noche, me arrodillé y dije: ‘Dios, he pecado contra ti y lo siento’”, recordó, y señaló que le pidió a Dios que tomara los pedazos de su vida y los usara. “Todavía cometo muchos errores, pero cuando hice esa oración fui sincero”.

Ese momento de fe auténtica llevó a Graham a vivir una vida de fe y devoción, y señaló que él “nunca ha dudado que Dios es real” ni ha cuestionado si “Jesucristo es el hijo de Dios”. “Hay poder en el Evangelio”, dijo.

Graham habló sobre la importancia de comunicarse con los jóvenes a través de historias poderosas, un vehículo efectivo que Jesús usó en su propio ministerio.

A través de las historias, cree que puede lograr un cambio transformador en corazones y vidas. “Yo animaría a los jóvenes a comenzar cada día con la palabra de Dios”, dijo, y subrayó la necesidad de la oración: “La oración nos permite ir directamente a la presencia del Rey de reyes, el Señor de señores, con la oración podemos ir directamente a Dios”.

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