La crisis social en EEUU polariza a la sociedad estadounidense y también a cristianos

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Los acontecimientos en Estados Unidos originados por el asesinato de un ciudadano negro a manos de un policía que lo sometió por la sospecha de haber pagado con un billete falso, han provocado una enorme polarización en la sociedad y también entre cristianos.

El asesinato, deliberado o imprudencial, decidir eso corresponde a los encargados de juzgar, sucede en medio de un ambiente de antirracismo en la población negra de Estados Unidos, pero también sucede en medio de otros contextos como las próximas elecciones en Estados Unidos y la contiendas pro aborto y pro causa LGTB.

Es por todos sabido, puesto que las noticias fluyen casi minuto a minuto, que el incidente que terminó con la vida del estadounidense George Floyd, levantó una ola de protestas no sólo en Mineápolis, donde sucedió el hecho, sino en más de 140 ciudades de Estados Unidos,  e incluso en varias ciudades del mundo como en París, Sydney, Amsterdam, Montreal y muchas otras.

Cientos de manifestantes en Sydney, Australia protestan por muerte de George Floyd.

Las protestas desencadenaron en el resurgimiento del movimiento Black Lives Matter (en español “Las vidas negras importan”) que ahora tiene como grito de batalla “I can’t breathe” (en español “No puedo respirar), frase que pronunció en repetidas ocasiones George Floyd antes de morir.

La sociedad estadounidense se ha polarizado en función de que el Presidente Donald Trump se ha propuesto apagar a toda costa el movimiento que se desencadenó y ha declarado su disposición a utilizar las fuerzas del ejército para lograrlo.

En vez de amedrentar a los manifestantes éstos se han vuelto cada vez más radicales y se han encendido aún más las protestas, al lado de las cuáles, han surgido grupos de radicales que han vandalizado las ciudades, específicamente a los comercios por donde transcurren las manifestaciones.

Algunos sectores de la sociedad se han sentido complacidos con la posición del presidente estadounidense de utilizar la fuerza pública para apagar las manifestaciones a quienes acusa de “terroristas locales”, sin embargo otros sectores de la sociedad se han solidarizado con el movimiento “Black Lives Matter”, lo cual se muestra al observar a muchos blancos marchar junto a ellos y en los gestos de muchos policías que se han unido o han mostrado simpatía con dicho movimiento.

Policías se arrodillan en solidaridad ante los manifestantes por la muerte de Floyd en Minnesota

Recientemente algunos medios cristianos elogiaron el hecho de que el Presidente Donald Trump caminó desde la Casa Blanca hacia la histórica iglesia episcopal de San Juan con una biblia en la mano, sin embargo, la obispa de la diócesis, la reverenda Mariann Budde, criticó el hecho argumentando que el Presidnete Trump no acudió a orar sino a la foto. 

El presidente Donald Trump posando con una biblia en la mano.

Por su parte el obispo presidente de la Iglesia Episcopal, Michael Curry, fustigó a Trump por «usar el edificio de una iglesia y una Sagrada Biblia con fines políticos partidistas».

Por otro lado el 2 de junio el Presidente Trump acudió al monumento al papa Juan Pablo II con el mismo fin de tomarse una fotografía, hecho que fue criticado por el arzobispo de Washington Wilton D. Gregory como “desconcertante y reprensible” por usar un recinto religioso luego de ordenar el uso de gas lacrimógeno para intimidar a ciudadanos estadounidenses. 

Donald Trump  posa para la foto en  un monumento católico.

En América Latina hemos visto que a este debate social se han sumado también varios pastores y congregados del pueblo cristiano. Por un lado hemos podido observar a pastores que aseguran en las redes sociales que Donald Trump es el mejor presidente del mundo mientras que el movimiento Black Lives Matter es izquierdista, se identifica con las causas LGBT y pro aborto además que busca la dimisión de Donald Trump a la presidencia.

Por otro lado se observa en las redes sociales a muchos cristianos de América Latina que han manifestado su adversidad a la posición de Donald Trump argumentando que su supuesto cristianismo es racista, hipócrita y ultraderechista.

Desde luego, también existen muchos cristianos que sostienen que la polarización social en Estados Unidos no es materia para el debate entre cristianos y que no se debe interactuar con ninguna posición en función de que el papel de los cristianos es defender los principios del Reino y no los humanos o sociales.

Con todo esto, la pregunta que queda sin resolver en forma unánime es ¿debe la iglesia involucrarse en este debate social? De ser positiva la respuesta, surge la interrogante: ¿cuál debe ser la posición de la iglesia en ese debate social?

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