Las iglesias locales deben preparar a los jóvenes para evitar el fracaso matrimonial y la ruptura familiar

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El Matrimonio está siendo violentado y despreciado en su naturaleza íntima por la cultura mundana, con un acentuado subjetivismo y relativismo ético y hasta religioso, marcado por una mentalidad egoísta que sólo busca el bienestar personal.

Esta situación produce desorientación, especialmente en los adolescentes y jóvenes, llevándolos al error en la concepción misma del matrimonio natural, con sus fines y propiedades esenciales, y a ver el matrimonio como una mera forma de gratificación afectiva que puede adecuarse según el capricho de cada uno.

Así, muchas personas, sin el debido conocimiento y discernimiento, buscan casarse solo por presiones sociales o familiares, impulsados por la inercia del ambiente en que viven, poniendo en riesgo su relación matrimonial.

Ante este panorama, las iglesias cristianas han insistido en la necesidad de ayudar a los novios a prepararse mejor, pues lo que se espera del matrimonio y de la familia es demasiado grande como para no ocuparse a fondo de este ámbito.

Por eso urge la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida familiar, con un proceso gradual y continuo, formado por tres momentos: una preparación remota, una próxima y otra inmediata.

Preparación Remota 

La preparación remota exige más tiempo e involucra a las familias, sobre todo de los novios, y diversos recursos pastorales como grupos de novios, charlas, disponibilidad de consejeros, etc.

En esta etapa se busca ayudar a los jóvenes a madurar el amor por la persona con quien quieren compartir toda su vida, con acompañamiento cercano y el buen testimonio de matrimonios cristianos.

El objetivo es ayudarlos a conocerse mejor mediante el diálogo abierto y sincero: descubrir lo que se desea del otro, lo que se espera de su eventual matrimonio, lo que entienden del amor y el compromiso, reflexionar sobre el tipo de vida común que desearían, reconocer sus incompatibilidades, sus riesgos, sus virtudes y defectos.

Impulsarlos a que comprendan que la mera atracción mutua no es suficiente para sostener la unión; incluso que sean capaces y honestos para romper la relación si descubren que no hay amor, o hay vicios arraigados o patologías que previsiblemente los llevarán al fracaso.

Preparación Próxima

En la preparación próxima se debe ayudar a los novios a celebrar el matrimonio con las mejores disposiciones y comenzar con cierta solidez la vida familiar. 

Antes que ocupar la atención sólo en invitaciones, vestido, fiesta y otros detalles, se debe dar prioridad a conocer el matrimonio, con sus fines, que son el bien de los cónyuges, la procreación y la educación de los hijos, propiedades esenciales (unidad e indisolubilidad), derechos y obligaciones. 

Los novios deben preparase con conferencias que ilustren estos conceptos y con  momentos de oración personal y de los dos juntos.

Preparación Inmediata

La preparación inmediata tiene como propósito ayudar a los novios a vivir con mucho fruto la celebración del matrimonio, de tal modo que conozcan y vivan el sentido de cada signo (el consentimiento, los anillos, las lecturas bíblicas).

El matrimonio requiere de dos personas y se sustenta en el amor recíproco y que perdura en el tiempo. El amor de uno solo no puede sostener el matrimonio ni pretender redimir o rescatar al otro. Más bien, significa y hace presente el amor de Dios.

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