En un comunicado difundido en sus redes sociales, el famoso predicador argentino Dante Gebel aclaró por qué muchos de sus eventos no son gratuitos y responde a algunas de las preguntas con que comúnmente se le ataca: 

¿Por qué cobra si la Palabra de Dios debe ser gratis? ¿Y de dónde saca tanto dinero para pagar los superclásicos? ¿Y por qué no se los da a los pobres?

En seguida reproducimos íntegramente el artículo de Dante Gebel. 

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“¿Por qué cobra? ¿Por qué no hace eventos gratis, como antes?”.  Me dan risa esas preguntas, porque en realidad, nunca en mi vida hice un solo evento gratis. Siempre alguien los pagó.

Cada “Superclásico de la Juventud” que hemos hecho (Vélez 1996- River 1997- Obelisco 1998- Boca 2000- Vélez 2003- River 2005- Unico 2011- River 2013) costaron millones, literalmente, y no fueron gratis; yo los pagué, peso a peso. Siempre alguien los paga.

El 14 de Diciembre de este año haremos un Superclásico en el estadio Cuscatlán de El Salvador y el costo del evento nos costará poco más de un millón de dólares, y esta vez, el público no pagará un peso, lo haré yo, como en estos últimos treinta años (No, el Presidente no me paga nada).

Lo mismo con el estadio River Plate en Diciembre del 2020. Ni ofrendas ni boletos, yo lo volveré a pagar; y en esa ocasión el costo rondará casi los dos millones, literalmente. Algunos creyentes creen que “todo debe ser gratis”, porque hasta se piensan que la salvación fue gratis. Confunden “gracia” con barato, gratuito, ordinario. Y resulta que la Salvación no fue gratis, es INVALUABLE, puesto que le costó la sangre al Hijo de Dios.

“La Palabra de Dios debe ser gratis”, alegan. Y claro que lo es. Por predicar jamás se debe cobrar. Lo que se paga es la renta del estadio o auditorio, la puesta en escena, los asientos, la publicidad, el traslado, el equipo. Subirse a un avión no es gratuito, nadie te regala los boletos, ni el equipo de sonido, ni los escenarios, ni los seguros, la logística, la iluminación, la renta del estadio, etc. Son miles y miles de dólares. Y los que dicen: “¿Por qué no levanta una ofrenda de amor?”, generalmente son los miserables que ponen un centavo en la bolsa y espera que alguien más ofrende.

“¿Y de dónde saca tanto el dinero para pagar los Superclásicos?” He sembrado toda mi vida, he invertido millones y he ganado cien veces más, tal como dice la Biblia. Los que critican, deberían probar a Dios; funciona. Eres miserable para sembrar, serás miserable para cosechar. Nunca en mi vida he vivido de los diezmos y mucho menos de las ofrendas, siempre Dios me ha bendecido con empresas, cosechas, buenos contratos. 

“¿Y por qué no se lo da a los pobres?” Eso hacemos siempre, bendecimos Africa, India, América latina, amueblamos y reformamos casas enteras cada semana y solventamos ministerios evangelísticos en todo el mundo, y ¿saben? Cuánto mas damos, mas cosecha viene, es un círculo que no se detiene. Deberían probarlo, funciona.

Por eso me fascina que los que van a escucharme en el Tour “Auténtico” tengan que pagar un boleto. Y más me fascina que en todas partes se agotan en semanas, como está sucediendo ahora con el Auditorio Nacional de México y el resto de la gira. Celebro que hay una nueva generación que no tiene mente miserable ni son parásitos del sistema.

En primer lugar, porque quien invierte en casi tres horas de una Conferencia, lo valora mucho más. En segundo lugar porque quiero que aprendan a cosechar, como lo he hecho yo. Y en tercer lugar, porque se llenan los auditorios de la mayoría inconversos (gente que todavía no se contaminaron con la mente con la “miserabilidad” del “evangelio gratis o barato”) y que prefieren asegurarse su asiento y saben que todo lo bueno, tiene un costo. Así que pagan un boleto, ¡para que se les predique! Ni siquiera tengo que ponerme a “rogar” que pongan una ofrenda.

  • Los Superclásicos en los estadios los pago yo. 
  • Las conferencias “Auténtico” las paga el público. 
  • Mis mensajes en Youtube desde el River Arena, los paga nuestra congregación.
  • El programa de televisión lo paga Tv Azteca. 
  • La serie la paga Netflix. 
  • Nuestra misiones en todo el mundo las paga River Church.
  • La Palabra de Dios no tiene costo, pero la Biblia sí, alguien las tiene que imprimir y pagar.
  • Si algo te salió “gratis”, es porque alguien ya lo pagó.

¿Ta’ clarito?

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