El personal de salud de diferentes partes de la república mexicana está siendo indignamente agredido por la misma gente a quien protegen. Esto viene sucediendo desde hace dos meses, pero tan sólo en los últimos días se han multiplicado los hechos en diferentes partes del país.

Mientras que en diferentes partes del mundo el personal de la salud está recibiendo homenajes y actos simbólicos en que se reconoce la labor heroica que están realizando médicos y enfermeras que arriesgan su vida por salvar la de sus prójimos, en México pareciera que portar uniforme de enfermera o bata de médico, es un acto de alto riesgo.

En China, como homenaje, proyectaron los rostros de médicos y enfermeras en edificios y pantallas.

En México pareciera que portar uniforme de enfermera o bata de médico, es un acto de alto riesgo:

El 9 de abril familiares de una persona fallecida de covid agredió a médicos y enfermeras del Hospital General de Zona número 48 de la alcaldía de Azcapotzalco de la Ciudad de México.

Familiares de un fallecido por covid-19 agredieron a los médicos que trataron de salvar su vida.

“El personal de salud sufrimos las consecuencias de gente que no toma las cosas con seriedad y por más que se les diga que no salgan de sus casas, hacen caso omiso en general a las medidas de precaución” dijo en su cuenta de Facebook Olga Flores, una de las empleadas del hospital donde se registró la agresión.

El 7 de abril un hospital que era rehabilitado para tratar a pacientes de covid-19 en el municipio de Sabinas Hidalgo en Nuevo León, fue vandalizado e incluso incendiaron partes de la clínica porque ahí se iba a atender a pacientes enfermos de coronavirus.

Un grupo de personas vandalizó e intentó incendiar el Hospital General, cuyas instalaciones se destinan a atender a pacientes de coronavirus Covid-19.

El 8 de abril una enfermera de Nayarit tuvo que abandonar su vivienda en el municipio de Bahia de Banderas luego de que sus vecinos le impidieron el paso a la zona porque la consideraban un foco de infección. La enfermera denunció que sus vecinos hicieron un “cerco sanitario” y la acusaron de poner en riesgo a los vecinos. Obviamente no dieron que la enfermera arriesga su vida por salvar al vecindario.

El 8 de abril una usuaria de redes sociales denunció la agresión contra su madre que es enfermera. Dijo que la agresión se suscitó al salir su madre de su trabajo en un hospital de Mérida, Yucatán. Un sujeto le lanzó café hirviendo en la espalda al tiempo que le gritaba que iba a contagiar a todo mundo.

El 3 de abril Sandra Alemán Arellano, una enfermera del Instituto Mexicano del Seguro Social, denunció en sus redes que fue agredida afuera de una tienda de conveniencia ubicada en la ciudad de San Luis Potosí. “Al momento de salir y llegar a mi coche me rociaron de jugo, de refresco y de café” narró la enfermera. Lo que llama más la atención es que se trataba de niños de entre 10 y 12 años gritándole “es COVID, no te nos acerques”.

Cuando esto pasó, la enfermera les respondió que no le faltaran al respeto, pero la madre de los niños se ofendió y le dio un golpe en el rostro, la derrumbaron sobre el pavimento y le fracturaron dos dedos de la mano derecha. Todo esto pasó por portar el uniforme de quienes están salvando miles de vidas en México y cientos de miles de vidas en todo el mundo.

Hechos como estos están sucediendo por todos lados en el país. Ignorancia, desinformación o campaña de agresión, cualquiera que sea la causa es urgente que las organizaciones sociales de buena voluntad generen una campaña de restauración del prestigio de los trabajadores de la salud rindiendo homenajes y actos de reconocimiento a su labor heroica, como sucede en otras partes del mundo. En verdad, médicos y enfermeras arriesgan su vida por salvar la vida de miles de mexicanos.

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